Puertas abiertas
mariposas en vuelo
buscan noticias.

jueves, 9 de junio de 2011

Varado en sus pupilas acunó el deseo hasta dejarlo dormir. *

imagen: Wikipedia


Ella, inquieta, esquiva a veces, inatrapable, no necesitó beber del Caldero de la Sabiduría, para saber que en alguna parte del espacio, hay quien sigue iluminando el Eterno Retorno en el paso irreversible de la vida. Su memoria dialogó con el Tiempo abarcando elementos, rescatado el pasado con la denuncia apasionada de su Ideal. Fue Ptah, el Señor de La Verdad, quien le dijo que siguiera sus sueños mientras estuviera con vida, y esta se convirtió en la herencia que fecundó sus raíces, ascua prendida en la piel. Así era siempre Uxa, resistiéndose a colgar esos sueños en el ciprés del olvido, empeñada en descubrir en el nombre silenciado las claves de la Arcadia Feliz.

Recorrió un largo camino durante meses y años, días con tardes enmudecidas de luz, íntimos paisajes y frágiles horizontes en grávidas tierras, encuentros en el remanso de la soledad. Hubo también sombras que anidaron miedos con brotes de nostalgia, y un cúmulo de impedimentos que hizo vulnerable al Destino. Caminos secretos y extraños hacia una Verdad osada e inexorable de ausencias y presagios, cruel como el tiempo que recluye los sueños en el desván de la memoria.

Sí, ha pasado ya mucho tiempo y Uxa regresó a su origen, a la orilla de las Aguas Eternas, a la sombra de los Sicómoros, donde aprende del Loto Blanco su paciencia. Ahora el Nilo le recrimina su alejamiento, y empieza a sentir el vacio por la ausencia del peregrino que la acompañaba en la hermosa locura de una sinfonia de sueños compartidos. Y mientras escribe el último mensaje que ya no contiene palabras, va sintiendo acercarse la imagen de aquel que comenzó su camino en la Puerta de la Taberna en busca de la Sagrada Barca, Atho, príncipe de Jazaría.

Belit-Seri, escriba del Faraón, descansa en el silencio de la casa de Atón.


·* Último de los papiros encontrados en alguna parte de Creta, a los pies de la diosa MAATI, en una urna de cristal.

viernes, 27 de mayo de 2011

Nada es seguro para el hombre (Ovidio)




Súbitos e irresistibles se presentan los sueños imponiendo sus imágenes. La noche me deja a solas con ellos, en el intento fallido de personalizarlos cada vez que llega el alba. Un empeño que tiene mucho de esa ave rebelde que se negó a probar el fruto del Árbol del Paraíso. También mis sueños son premiados con la continuidad.

Hoy me he despertado vencida: no pude evadir lo irreal de esos sueños que, en el idioma del pasado, me seducían con arriesgadas fantasías rescatando asombros, retazos de recuerdos, y un temblor retenido con el nombre infinitamente buscado de aquel que se fue a dormir bajo los cedros de Orión. ¡Todo quimeras, ficciones, caprichos! A mí no me hace falta soñar para saber que cuando muere el amor, nace otro más jóven; sé de lo efímero que puede ser su fuego, sé que la luz hace el camino junto a la oscuridad de Seth, y sé del carácter voluble de ese sentimiento que, como las leyendas, se entrega al letargo del tiempo y la distancia.

Presiento en tus letras sombras y algo de miedo. Quizás se le apagó la luz al candil eterno que te llevaste a tu nueva vida, quizás olvidaste las palabras de Ovidio, confiando demasiado en tí. Aún recuerdo las tuyas cuando me dijiste que a las personas que habitan el pasado, prisioneras en el hechizo del recuerdo, sólo les queda el desahogo de vivir de los sueños, y me incitaste a buscar la verdad.

Ahora mientras escribo, la noche me coge desvelada: surgen como el ave Fénix, de las cenizas del olvido, imágenes con un lenguaje nuevo, de nostalgias, de recuerdos, de amaneceres. Pero, ¿cómo saber si todo lo que tú me dices es la Verdad? No quiero arriesgarme a la venganza de los dioses, y ser condenada de por vida a tejer el lastre de tus desolados sueños.

viernes, 8 de abril de 2011

Estaré ausente unas semanas; me espera el sur




Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.

Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.

Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.

Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.

Ausencia en todo siento:
Ausencia, ausencia, ausencia.

de Miguel Hernández

domingo, 3 de abril de 2011

Es complicado tener fe


foto:20minutos

Pronto no quedarán aquí árboles ni frutos, tampoco tendremos trigo, dátiles ni miel. No habrá bosques y ni siquiera jardines como los que conocimos en un tiempo que parece ha dejado de existir. Entonces no había que esperar ningún paraiso prometido; la tierra que pisábamos guardaba un porvenir luminoso. Sí, Belit, es difícil ahora creer en el destino y más complicado es tener fe. ¡A quién debemos rogar para que la guerra sea corta, si no hay diálogo, y ningún regente sabe conjugar la paz!

Este aire enrarecido y furioso va más allá de las vecinas fronteras. La pérdida del equilibro provoca una cólera colectiva hasta hacer caer la historia de los pueblos. Me dices que el silencio destruye el paisaje; también los gritos y las voces, los ruidos de las armas, el trasiego de los ejércitos lo hace oscuro y desértico. Así ha quedado la ciudad hoy; los soldados regresaron, sus huellas dejan un surco profundo que tardará en desaparecer, casas y tiendas están de nuevo en sus manos. No, nada va devolver la mirada transparente a los niños, nada va consolar a esas madres que han perdido la esencia del vivir. Se van a necesitar unas mariposas muy fuertes, si queremos que sus alas sean capaces de arrastrar el caos que está agostando todas las siembras de este país.

Belit, no puedo predecir cual será el efecto de tanta hostilidad y falta de lucidez, pero no creo que encontrar La mesa de Salomón te lleve al conocimiento ni resuelva tus dudas; lo cierto es que el día del fin del mundo estará próximo cuando la encuentre.

Uxa

Planté moras



No me debí explicar bien. El sueño de Tahrir, quiero decir: Que su sueño es el sueño de la libertad. "El aleteo de mariposa": El aleteo fue el jóven tunecino Mohamed Buazizi. Y la tormenta que provocó , lleno de rabia, provocó los hechos acaecidos en los regímenes árabes. Sus llamas esparcieron más luz, más luces de dignidad y libertad.

Cuando te escribí: "El viento de desierto me lleva lejos de mi Ítaca", me refiero que trato de encontrarme, aceptarme y vivir en paz conmigo mismo. Trataré de, como dijo W.E, Henley, ser el amo de mi destino.

No te he contado que ha mucho tiempo viví una época con los garamantes, agricultores sedentarios que poseían carros tirados por caballos en sus batallas, cerca de la frontera con Egipto, en un oasis rodeado de un gran desierto, entre las dunas de Ubari y la meseta de Messak. Fui con la misión de comerciar con sal y fieras con destino al Faraón. Las legiones romanas no fueron capaces de vencerlos y ni de arrebatarles parte de sus tierras. Por ello pienso que la guerra puede ser terrible.

"La compresión del otro es fundamental para la paz. Y esta viene del diálogo, primero cultura y luego justicia" Lois d muras.
Debemos rogar que la guerra sea corta. Que podamos llegar todos a nuestra Ítaca. Encontrarnos, aceptarnos y vivir todos en paz.

¿Qué va a pasar ahora?, me preguntas. Los pasos de las guerras se hunden profundos en los caminos, dejando destrucción y odio. La venganza de los dioses, sombras que quiebran la luz y destruye el paisaje. El azul se repite sobre una tierra desnuda, quemada. El paraíso prometido por la divinidad, sin la frondosidad de los bosques, se agarra al silencio de la tierra sin alma.

Uxa, me voy en busca de la mesa de 365 patas, de esmeralda verde pálida, Mesa de Salomón. Ya te contaré. Mas no confío en tener existo. La noticia de su situación me lo ha confesado una bella beduina. Su mirada surgía transparente de la caverna oscura de sus ojos, cuando me hablaba del oro, plata y perlas que adornan la Mesa. No se… al mismo tiempo, su risa se hacía relámpago, ¿ambición o lujuria? No espero hacerme rico, solo espero que sea un hermoso viaje de aventuras.

Como despedida te recuerdo la lectura de uno de los pergaminos que estudiamos en Tebas: "Planté moras y árboles de incienso en tu jardín, nunca se les vio secarse".
BELIT.

miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Qué va a pasar ahora?



Atacaron al faraón para defender al pueblo, y desde el cielo una lluvia de fuego parecía querer purificarlo todo. Hasta el sábado estuvieron aquí sus soldados, y un día después dejaron la ciudad. El pueblo pensaba estar seguro de que iba a ganar la batalla, pero de nuevo ha tenido que huír. Son jóvenes esforzados, que demuestran no tener miedo. Sin embargo, no parecen ser buenos soldados; siguen sin conocer bien las reglas de lo que es una batalla y cada día empiezan con un amanecer nuevo para terminar en una completa oscuridad. Avanzan y retroceden, parten para retornar.

La espera es una lenta letanía de miedos, entre los muros expuestos a los ataques. Familias enteras abandonan la ciudad; llevan una carga interminable de tristezas y renuncias, esperanzas desangradas y sin retorno. En interminables caravanas buscan un oaxis para sus naufragios, un refugio para las lágrimas y la sed. Ya no conjugan el futuro, es una deuda que tienen pendiente, pero saben que la agresión de los dioses no se aplaca facilmente con ofrendas humildes y temen el regreso de los jinetes que, con el fragor de sus armas refinadas y adultas, traerán con ellos el apocalipsis del dolor.

Tu sabes, Belit, que los dioses creen en que toda venganza es justa y necesaria, y hacen sentir que el paraiso prometido es solo de ellos. A la ciudad habrá que rescatarla de las ruinas.

¿Qué va a pasar ahora?

Uxa

miércoles, 23 de marzo de 2011

Itaca


Imagen: wikipedia

Llegaron en caballos de hierro arrojando fuego sobre el ejército del faraón. Pero los dioses no se rinden y profetizan que seguirán luchando hasta la muerte. Después de aquellos días iniciales de alborozo y libertades largamente anheladas, se ha desmembrado la poesía en amenazas y feroces auspicios. Crece el grito de una estirpe castigada con la dictatorial gramática de un regente que ya ha prometido la completa oscuridad. No necesitará de ningún Teresias para recuperar su Itaca; el reino está sometido a una voluntad inabordable y el pueblo aún no ha encontrado ninguna lanza envenenada. Zeus deberá incrementar su castigo para evitar que siga siendo ese desatinado Odiseo el que tenga el poder.

Nada es como debería ser, Belit-Seri. Se necesita ayuda, pero no otros dioses que pidan nuevas ofrendas. Se carece de todo, de una primavera germinada de frutos, de sueños para esta ciudad desesperada, de ternura para alimentar sus raices, de días y de noches plenas de amor y de sinceridad. Hay un pulso entre los que conocen el sabor amargo de la angustia y los que siguen empeñados en dar hasta su ultima gota de sangre por quien se sabe todavía su faraón. Es el fanatismo, enfrentado a normas e ideales apenas musitados, que rompe con todas las conciencias.

Belit, también para mí la ausencia de tus noticias va levantando un cerco de soledad y borra los recuerdos. Trato de rescatar del olvido tu imagen y el sonido de tu voz, de recuperar la gramática que nos identifica. El estruendo de la guerra aleja la palabra y hace tu nombre irreconocible. La palabra, como instrumento con fuerza suficiente para construir o destruir las relaciones humanas. Quizás es ella lo necesario, no para alcanzar lo imposible, sino para despertar las conciencias de quienes la robaron, pues no olvidemos que, según los sabios aconsejan, no debemos separar el corazón de la lengua.

Uxa