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domingo, 3 de abril de 2011

Es complicado tener fe


foto:20minutos

Pronto no quedarán aquí árboles ni frutos, tampoco tendremos trigo, dátiles ni miel. No habrá bosques y ni siquiera jardines como los que conocimos en un tiempo que parece ha dejado de existir. Entonces no había que esperar ningún paraiso prometido; la tierra que pisábamos guardaba un porvenir luminoso. Sí, Belit, es difícil ahora creer en el destino y más complicado es tener fe. ¡A quién debemos rogar para que la guerra sea corta, si no hay diálogo, y ningún regente sabe conjugar la paz!

Este aire enrarecido y furioso va más allá de las vecinas fronteras. La pérdida del equilibro provoca una cólera colectiva hasta hacer caer la historia de los pueblos. Me dices que el silencio destruye el paisaje; también los gritos y las voces, los ruidos de las armas, el trasiego de los ejércitos lo hace oscuro y desértico. Así ha quedado la ciudad hoy; los soldados regresaron, sus huellas dejan un surco profundo que tardará en desaparecer, casas y tiendas están de nuevo en sus manos. No, nada va devolver la mirada transparente a los niños, nada va consolar a esas madres que han perdido la esencia del vivir. Se van a necesitar unas mariposas muy fuertes, si queremos que sus alas sean capaces de arrastrar el caos que está agostando todas las siembras de este país.

Belit, no puedo predecir cual será el efecto de tanta hostilidad y falta de lucidez, pero no creo que encontrar La mesa de Salomón te lleve al conocimiento ni resuelva tus dudas; lo cierto es que el día del fin del mundo estará próximo cuando la encuentre.

Uxa

3 comentarios:

Madame Minuet dijo...

Madame, yo que iba a ir a buscar la mesa por Toledo! Pero me parece que si va a ser para que venga el fin del mundo, ya no la quiero encontrar. Porque el caso es que me gusta este mundo nuestro que nos estamos cargando con nuestra propia violencia.

Feliz comienzo de semana

Bisous

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Si, Belit, los árboles de moras y de incienso de tu jardín, aquellos que nunca se les vio secarse, ya están marchitos, quemados, tiznados con el color de la muerte.

Se han secado las inanimadas rosas del desierto. Se ha licuado la sal. Se han secado las lágrimas. Ha desaparecido el amor.

No sabemos cuando acabará esta necedad, esta locura, esta insensatez, esta monstruosidad…

Si alguna vez acaba y tus vecinos vuelven a vivir en paz y armonía es probable que se reescriba la historia, que se empiece desde cero, que se trate de cambiar ese bello jardín destruido…

Un disparate, un desatino, un desvarío, un despropósito...

Torcuato dijo...

Muy actual este texto.
Gracias por tu visita a mi blog. Pasaré por aquí.
Besos, Pilar