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jueves, 9 de junio de 2011

Varado en sus pupilas acunó el deseo hasta dejarlo dormir. *

imagen: Wikipedia


Ella, inquieta, esquiva a veces, inatrapable, no necesitó beber del Caldero de la Sabiduría, para saber que en alguna parte del espacio, hay quien sigue iluminando el Eterno Retorno en el paso irreversible de la vida. Su memoria dialogó con el Tiempo abarcando elementos, rescatado el pasado con la denuncia apasionada de su Ideal. Fue Ptah, el Señor de La Verdad, quien le dijo que siguiera sus sueños mientras estuviera con vida, y esta se convirtió en la herencia que fecundó sus raíces, ascua prendida en la piel. Así era siempre Uxa, resistiéndose a colgar esos sueños en el ciprés del olvido, empeñada en descubrir en el nombre silenciado las claves de la Arcadia Feliz.

Recorrió un largo camino durante meses y años, días con tardes enmudecidas de luz, íntimos paisajes y frágiles horizontes en grávidas tierras, encuentros en el remanso de la soledad. Hubo también sombras que anidaron miedos con brotes de nostalgia, y un cúmulo de impedimentos que hizo vulnerable al Destino. Caminos secretos y extraños hacia una Verdad osada e inexorable de ausencias y presagios, cruel como el tiempo que recluye los sueños en el desván de la memoria.

Sí, ha pasado ya mucho tiempo y Uxa regresó a su origen, a la orilla de las Aguas Eternas, a la sombra de los Sicómoros, donde aprende del Loto Blanco su paciencia. Ahora el Nilo le recrimina su alejamiento, y empieza a sentir el vacio por la ausencia del peregrino que la acompañaba en la hermosa locura de una sinfonia de sueños compartidos. Y mientras escribe el último mensaje que ya no contiene palabras, va sintiendo acercarse la imagen de aquel que comenzó su camino en la Puerta de la Taberna en busca de la Sagrada Barca, Atho, príncipe de Jazaría.

Belit-Seri, escriba del Faraón, descansa en el silencio de la casa de Atón.


·* Último de los papiros encontrados en alguna parte de Creta, a los pies de la diosa MAATI, en una urna de cristal.

3 comentarios:

ANTONIO CAMPILLO dijo...

El Eterno Retorno siempre llega. Soñar siempre es placentero pero no se deben olvidar los sueños. Los sueños nos hacen imaginar más allá del espacio y el tiempo.
La realidad impulsa el regreso a los orígenes, allí donde se inició un camino y un sueño real cuando se descubrió al compañero de viaje.

Un texto encantador y mágico, Pilar.

Un fuerte abrazo.

María de la Cruz Díaz dijo...

He dejado demasiado tiempo mis Blogger y lo lamento porque estuve perdiendo la oportunidad de visitar a las páginas de mis amigos, como tú Pilar, excelente trabajo, volveré con mayor tiempo, tu página lo merece.
Abrazos

Maricruz Díaz

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Pilar!!! Buenos Días.
Hace tiempo que no paso por aquí y no es que no me guste tu espacio que es precioso.
Es por falta de tiempo o a veces... hasta abandono. Ahora descansando de una dolencia en mi brazo derecho, que me mantuvo alejada del ordenador, pero comienzo a sentirme mejor y ya hago mis pinitos pinchando aquí y allí.
Felicidades por esta entrada, me ha encantado leerla. Los sueños son mi buena enfermedad sin ellos no podría vivir, a menudo vuelvo con ellos al paso a mi origen, a mi infancia a mi juventud, pero también se asoman al presente y al futuro aunque ya no sea largo por ser mayor. Pero soñar lo considero imprescindible.
Un abrazo grade Pilar. Se muy feliz.