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domingo, 4 de octubre de 2009

Carta a Xurco de Barbutania



foto: Wikipedia

Haré mías las palabras de Kayyam y seré feliz. Ya no espero nada. Lo que ha sucedido está escrito en el libro que hojea, al azar, el viento de la Eternidad. Mis lágrimas, como cristales fríos, cortaron mis mejillas, y la tristeza tiene más de niebla que de turbación. La herida terminará cicatrizando y perderá su huella con el paso del tiempo, pero no así su recuerdo, como el de una persona que no quería echar raíces, y se iba – poco a poco – desprendiendo de mí, haciéndose cada vez más inalcanzable. De la misma manera ocultó siempre su nombre. Estaba demasiado preocupado por el decir de los Dioses, y su lenguaje se había hecho distante y había perdido intimidad. Como muchos en estas tierras se abandonó a la sensación de seguridad y confianza que ellos le daban, y quizás fue demasiado tarde cuando sintió la necesidad de renovar su manera de pensar. Era muy temeroso y le dio por las ofrendas con una pasión asombrosa que yo no conocía en él. Deberían haberle advertido de que no se debe confiar en esos sahumerios de resina, mirra, kifi, y no sé cuantas cosas más. Suelen estar preparados en secretos, de manera extraña, y si se inhalan, obsequiarán con un bienestar que armonizará los sueños, eliminando preocupaciones, pero terminan por hacerse dueños de la voluntad. No creo que fuera eso lo que pretendía. Con su conducta me cerró el camino hacia su persona, negándome su nombre. Se hizo un hombre solitario.

Mis esfuerzos por conocerle han llegado a su fin. Ha emprendido un viaje que le llevará a ese destino que, según él, no está escrito en las estrellas sino en nuestras manos, el camino a el Duat. Me tranquiliza saber que partió bien provisto y acompañado de amigos, hasta estar presente ante el señor de la Constelación. Amón, el oscuro, ya le estará esperando. No lloraré más por él, pero en el regreso a mis recuerdos no habrá niebla alguna que deforme la verdad de lo ocurrido, y ha sido necesario que aceptase lo que no esperaba, para encontrar esa verdad: mi interés en la persona de Belit-Seri perdurará.

Uxa

1 comentario:

Mery Larrinua dijo...

Cuando entre a tu blog, recorde inmediatamente a una persona que formo parte de mi vida, el era profesor de Historia del Arte.....
Gracias y fuerte abrazo